¡Que vienen las gaviotas!

Os voy a contar una anécdota que nos sucedió a mi padre y a mí este verano mientras visitábamos el Parque Nacional de Acadia (Maine)

Tras llevar unas horas andando en bicicleta por el parque, llegamos por fin a nuestro destino: una playa que era conocida por tener la arena rosa. Mi Padre comentó que tenía hambre y decidimos sacar los bocadillos para comer. Al mismo tiempo, otros turistas sacaron los suyos y luego, de repente, todas las gaviotas en las que no nos habíamos fijado, vinieron volando hacia nosotros. Todas se dirigieron hacia la comida. A mi padre se le puso una en el hombro y se acercó para comerse su bocadillo . Además le regaló un golpe en la cara con su ala derecha. Tardamos bastante en espantar a las gaviotas hambrientas y tuvimos que ir todos los turistas a comer al bosque que había al lado de la playa, donde ya no nos podrían ver. 

Más tarde preguntamos a un guía si esto pasaba frecuentemente y nos dijo que las gaviotas no tienen acceso donde van todos los peces y por lo tanto se peleaban mucho cuando salía un pez a zona descubierta.  No había pasado antes pero quedó demostrado lo hambrientas, desesperadas que estaban por comer.

María Galíndez

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