Archivos para Febrero, 2008

Juno

Esta película trata de una adolescente llamada Juno de dieciséis años que se queda embarazada. Sus amiga le aconseja que vaya a una clínica para que aborte pero cuando llega ahí se da cuenta que no esta bien lo que va a hacer y que sería mejor buscar a una pareja que quiera tener un hijo pero que no pueden. Al cabo de  unos días encuentra una pareja joven, muy maja que estan muy ilusionados por tener un hijo. Les dice que en cuanto nazca se lo dará para que lo cuiden. Aún teniendo el apoyo de sus padres en el colegio la gente le mira mira raro y se meten con ella.Durante los meses de embarazo va encariñandose mas con la pareja que va a adoptar a su hijo, pero un día ,cerca del parto , va su casa y el señor que va a adoptar dice que estan en crisis y se divorcian. Aún así Juno sabe que la mujer estaba muy ilusionada por tener un hijo y decide seguir con lo previsto aún con el marido o sin él. El día del parto la mujer va al hospital y una enfermera le enseña a su hijo. Juno se queda con su novio y el niño se queda con la chica de adopción.

Os recomiendo a todas verla; está muy bien, tiene un buen mensaje.

Estíbaliz Eguren

Dejar un comentario »

¡MENUDA CARRERA!

Esto ocurrió el sábado 9 de febrero a pocas horas de los carnavales de Algorta.
Como ya habíamos hecho la semana pasada quedamos a las 5:15p.m.
en el portal de Ale.Todas llegamos puntuales y nos dirigímos a casa de la abuela de Paula donde nos íbamos a disfrazar. por el camino Ale recordó que tenía que coger la espada que se había dejado olvidada en casa. Empezamos a disfrazarnos cuando me di cuenta de que quizás había cogido las medias rotas.¡Lo que me temía………….me equivoqué de medias! Ale observaba sus medias detenidamente mientras decía:
“Soy mágica. Las medias ya no están rotas”
Se las puso y la verdad que tenía unas cuantas carreritas,pero no eran nada en comparación con la mia. Empezaba en el tobillo derecho y terminaba en el muslo de la misma pierna. Paula nos miró detenidamente y sin poder disimular empezó a reírse .Teníamos poco tiempo para solucionar este problema .Nos vestimos con ropa de calle pues estábamos a medio disfrazar y las tres fuimos a comprar medias nuevas a una tienda cercana.

Esta es nuestra historieta de las medias.

Alejandra.Moreno

Dejar un comentario »

Historia de un hombre-lobo

3

El cervatillo

                                                                                                                                                                                                                           Will abrió los ojos con esfuerzo. Mientras estiraba con indiferencia todos sus miembros, se dio cuenta que estaba en un lugar muy distinto al que conocía. Se encontraba en una mullida cama de matrimonio, y desde la ventana pudo contemplar como el sol se desperazaba de detrás de unas altas montañas cubiertas de unas nubes densas y oscuras.

La habitación en  la que se encontraba era muy amplia (Para la vulgar mirada de Will), y estaba decorada por múltiples cuadros y preciosos muebles detallados a mano. Éste miraba boquiabierto todo aquello…

Una voz, serena y humilde, interrumpió aquellos pensamientos:

-Por fin has despertado.- La voz provenía de una esquina, donde había un amplio escritorio y una silla, en la que, casualmente estaba sentada aquella bajita mujer a la que le había conocido en el comedor y que, no hace mucho tiempo, le había salvado de una paliza asegurada.-Por un momento creí que no despertarías.

Will no dijo nada. Se levantó de la cama, y algo vacilante, apoyó los pies en la suave alfombra. Para la sorpresa de Will, no notó ningún tipo de escozor en la planta del pie. Se miró anonadado los pies, que estaban envueltos en una gruesa venda.

-Sí, -Continuó la mujer -Tuvieron que intervenir tres curanderas para curarte esos pies.- Will notó que en la voz de la mujer había un marcado sarcasmo. -Por suerte, aunque las heridas estaban algo infectadas, las curanderas hicieron un buen trabajo, y con un ünguento de hierbas exóticas, lograr que las heridas sanaran.- La mujer sonrió ampliamente -Hicieron un excelente trabajo, sí señor.

Will estaba algo confundido y, miraba alternivamente los pies y luego a la mujer. La mujer soltó una carcajada ante la confusión de éste.

-¿Cómo os llamáis? -Pudo preguntar Will casi en un susurro.

-Me llamo Eleanor y… voy a ser tu maestra.

Will la miró sin pestañear. No comprendía los motivos por los que aquella mujer había llegado a tal descuidada decisión. No podía ser. Will se creía demasiado insignificante para tener a alguien a su lado aportándole conocimientos y un lugar caliente en el que dormir. Era demasiado extravagante.

-¿No dices nada? -Preguntó Eleanor desconcertada.

Will seguía mudo. No cabía en sí de la gratitud y confianza que estaba empezando adquirir respecto a Eleanor. Eleanor de repente se había convertido en su salvadora, y por ese mismo motivo, la respetaba como tal.

-¿Sigues sin hablar? -Resopló ésta.-Con el revuelo que has montado en la cocina y el comedor, no me extrañaría que te gustase compartir con alguien lo que realmente sucedió. -Will la miró con interés.-¡Ay! me acabo de acordar… el joven muchacho no puede hablar… verdaderamente una lástima…

Will estuvo tentado a reírse, pero dedujo que una simple sonrisa de oreja a oreja sería de mayor cortesía. Casi de inmediato, la sonrisa se desvaneció de su rostro.

-Mi gran humilde y honrada señora, no dejéis que mis problemas os turben el corazón y os llenen de preocupaciones la cabeza; no soy digno de estos grandes y suculentos ofrecimientos, de hecho, os pido perdón de todo corazón si lo que pasó en el comedor pudiera enfurecerla, porque yo comprendería perfectamente que se sintiera humillada ante mi insolente acto, también os pido perdón por no haberos hablado cuando crucialmente necesitabáis una respuesta, pero me sentía confuso y…

Eleanor sonreía de felicidad. Will seguía hablando y se había inclinado ligeramente, como haciendo una especie de reverencia poco ensayada.

-… No soy quién para estar en esta preciosa habitación, ni para aceptar esa… esa… posición de aprendiz, que no merezco en absoluto, debería sentirme avergonzado; No debería haberos preguntado vuestro nombre, no soy digno…

Eleanor se acercó a él, radiante de alegría. Will calló, sorprendido.

-Sí.-Afirmó ella con aplomo. -Eres más de lo que esperaba. Leal, valiente, honesto y… con un gran corazón.-Ella frunció los labios, signo de que estaba analizando la situación. -Será para mí un honor enseñarte las grandes artes de la escritura.-Ella cogió un mechón de su oscuro cabello y comenzó a juguetear con él. -Y volviendo a lo del comedor,… soy totalmente consciente de que tu intención no era llamar la atención o molestar. Pero no sé porque lo hiciste… como te surgió la simple idea de…-Eleanor miró a Will, pidiendo una explicación.

-Os lo contaré. -Replicó Will.-Con la condición de que no profanéis y cometáis atrocidades al culpable.-Eleanor se encogió de hombros, aunque se mostró algo reacia a lo de “cometer atrocidades”.

Will comenzó a explicarle, con todo detalle, lo que Robert le había dicho que hiciera, y como, momentos después, un camarero llamado Rufio se había reído y burlado de él por su inocencia y su falta de perspicacia. Para la sorpresa de Will, a Eleanor se le habían crispado los puños de rabia.

-Vamos a ver a ese tal Rufio… -Murmuró entre dientes Eleanor.

-Te dije -Dijo Will frunciendo el ceño.- que Rufio no sufriría ningún daño, y tú me lo has prometido.

Eleanor apenas podía contenerse. Respiró con fuerza tratando de serenar su ira.

-Todavía no me explico porque no quieres vengarte.-Dijo Eleanor bajando la mirada al suelo.-Eso es muy… noble.

Will sonrió, pero no dijo nada. Tras un incómodo silencio, se dirigió a la puerta con paso decidido hacia la puerta.

-¿ A dónde te crees que vas? - Preguntó Eleanor con un tono peligroso.

-Yo…

-Estás bajo mi custodia. Harás lo que yo ordene, y ahora te ordeno que te quedes aquí, tanto si te gusta como si no.

Will se quedó quieto y miró a Eleanor, quién había recogido varios libros del escritorio. Avanzaba lentamente, debido al peso de los tomos que había cogido. Dejó en el regazo de Will aquella montaña de libros, y con un tono muy estricto, le dijo:

-Cuando te leas estos libros, entonces hablaremos sobre tus… necesidades de dejar la clase .

Will se acercó al escritorio y dejó los libros se desplomaran sobre la mesa. Ella soltó un gruñido.

-No sé leer ni escribir.

-¡¿Cómo?! -Exclamó Eleanor alarmada. Para Will, aquella actitud era demasiado exagerada, pues leer no suponía algo de necesidad, como comer o dormir.-Es… decepcionante…

Él soltó un suspiro exasperante.

-Soy un mozo de cocina, ¿Qué os esperabáis?

-Vale, hoy dejaré que te vayas, pero mañana empezarán tus clases intensivas.-Will salió de la habitación sonriente, pero antes de salir oyó la voz de Eleanor:

-No es posible… leer debería ser un arte al alcance de todos…

Will seguía sin comprender del todo la actitud de Eleanor, pero no se esforzó por comprender los motivos por los que tanto debatía.

Hizo un gesto de despedida, y salió de aquella habitación, porque mientras Eleanor le hablaba, éste se había acordado de algo importante, y en aquellos momentos aquel pensamiento le martilleaba la cabeza. Llegaría tarde, pero no sin una buena razón. Caminaba como un señor por los pasillos, pues, para el alivio de Will, pudo observar que a aquellas tempranas horas de la mañana no había nadie despierto, salvo un puñado de guardias que confundieron a Will con un noble caballero.

El joven estaba vestido con delicadas ropas elegantes, no muy utilizadas a la hora de dormir. Sin embargo, las doncellas le habrían puesto aquel chaleco y esos ajustados pantalones por alguna razón que él desconocía. Por suerte, justo en el último momento, al salir de la habitación de Eleanor, se había puesto unos anchos zapatos de cuero, del color de la canela molida.

Will saludaba a los guardias sonriente y agitando la mano enérgicamente. Algunos lo miraban perplejos, otros confusos, y los más vivarachos correspondían a su saludo haciendo una perfecta reverencia. Pero hubo a uno que aquel gracioso y simpático gesto no le gustó en absoluto. El hombre que miraba con recelo y desdén a Will era, nada más y nada menos, uno de los que se encargaba, principalmente, en mantener en orden los pasillos. El hombre se acercó a Will.

Will lo miró asustado. El hombre era de un tamaño enorme. Tenía una espalda ancha y unos puños del tamaño de la cabeza de Will. Su rostro denotaba ira contenida, y en sus torcidas facciones se podían adivinar varias cicatrices, lo que le daba un aspecto más descomunal. Andaba lentamente, haciendo chocar sus armaduras.

Este hombre era inteligente, y sabía quien vivía en el castillo y quien no, y en cuestión de segundos reconoció a Will como un intruso, porque aunque tuviera esas preciadas ropas no se comportaba como los señores y nobles del castillo.

-¿Qué hacéis, si se puede saber? -La voz del hombre era grave y algo estremecedora.- ¿Despistando a mis hombres?

Will negó con la cabeza.

-Pues yo creo que eso era justamente lo que estabáis haciendo… -La expresión del hombre había cambiado, había una torva sonrisa en su cara y había alzado sus puños hasta la altura de su pecho.

Will adivinó lo que aquel hombre le iba a hacer, y se imaginó como quedaría su cara cuando uno de esos poderosos puños le aplastara sin piedad su rostro.

-Mi señor -Intervino uno de los soldados que vigilaban las puertas. -Me ha parecido ver a un intruso colarse en el castillo, y tenía un aspecto criminal… -El hombre, nada más escuchar estas palabras, olvidó lo que estaba haciendo y salió corriendo de allí.

Will se giró hacia el guardia que le había salvado de aquel hombre tan aterrador.

-Hola, mi nombre es Fredrick, pero para los amigos soy Fred.

-Yo soy Will.

Fred le alargó su mano, con el fin de que Will se le estrechara, pero éste le miró con desconfianza, porque aquel encuentro le recordaba mucho al que había tenido con Rufio, y prefería ser cauto a la hora de hablar con desconocidos. Fred pareció algo decepcionado, pero aún así, su agradable sonrisa no desapareció de su cara.

-Espero que nos veamos por aquí, Will. Pareces un chico listo y muy simpático… ¿Qué tal si quedáramos en la taberna del pueblo? El pueblo está muy cercano al castillo, pero si eso ya podría encargarme yo de proporcionarte los caballos, si lo prefieres.- Fred le guiñó un ojo, pícaro.-¡No estaría mal para romper el hielo!

Will trató de estar más frío, pero no pudo evitarlo:

-Me encantaría Fred, pero estoy un poco atareado, quizás en otro momento más oportuno…

La sonrisa de Fred se hizo aún más amplia.

-Yo estaré por esta zona del castillo, así que, si cambias de idea, búscame.

A Will no le costó nada encontrar la puerta con la que se salía al bosque.

                                                                                                                                                                                                        Elisabeth sonrió de forma siniestra.

A unos seis o siete metros de distancia había un cervatillo comiendo unas pequeñas briznas del suelo.

Elisabeth llevaba esperando dos horas al enigmático Will con el que había quedado al amanecer, hasta que se había cansado. Para matar el tiempo, se había dedicado a hacer lo que a ella más le fascinaba: cazar. Se podía ver que alrededor de Elisabeth había varios pájaros muertos, alguna ardilla, varios conejos y una liebre, a la que había atravesado de parte en parte con una de sus flechas. Ella contempló satisfecha aquel cementerio de animales.

Ella preparó otra de sus flechas, y con un elegante gesto, alzó el arco, y tensó la cuerda con el ceño fruncido y los labios apretados.

                                                                                                                                                                                                                 Will corría.

Le encantaba correr. Todas aquellas sensaciones de amargura y pena que le asolaban en el castillo desaparecían cuando se internaba en el bosque y gritaba con todo su ser, libre de ataduras y problemas. Will en aquellos momentos era feliz, cuando nadie lo manipulaba o lo trataba como basura.

Will también solía soñar con lugares lejanos, fuera del castillo y de su esclavitud, pensando que cuando fuese adulto, se iría a correr aventuras, enfrentándose a todo tipo de criaturas míticas que amenazaban a los ciudadanos, así demostrando su valía.

                                                                                                                                                                                                           Elisabeth se aseguró de que la punta de su flecha señalaba el cuello del animal, y con aire satisfactorio, lanzó la flecha, pero, por desgracia, un grito hizo que perdiera la concentración e hizo que la flecha se desviara de su objetivo unos centímetros, pero suficientes para que el cervatillo cayera abatido al suelo.

-¡Noooo!-Había gritado Will, unos momentos antes de que ella lo mirara enfurecida y con una mirada asesina. Will había llegado bastante tarde, pero lo justo para que el animal no muriera.

Ignorando los improperios que comenzaban a brotar de los labios de Elisabeth, Will se acercó al cervatillo, que respiraba agitadamente con los ojos desorbitados. Will miró con pena el pobre animal, y, tajantemente, le quitó la flecha. El cervatillo, débilmente, soltó un gemido. Y mientras acariciaba el lomo del cervatillo, comenzó a cantar en un extraño idioma, pasando por alto que Elisabeth le estaba mirando en aquellos momentos.

Entonces pasó. De repente, la fea y profunda herida que tenía el cervatillo, comenzó a cerrarse a velocidad de vértigo. En pocos minutos, ya era un simple rasguño. El cervatillo se levantó y le dirigió una mirada de profundo de agradecimiento a Will, pero se mantenía a una prudente distancia de Elisabeth, quién contemplaba aquello entre absorta y enfadada.

-¿Cómo… ?

Él siguió sin hacerle caso. Tenía la vista fija en los animales que había alrededor, y contuvo un largo suspiro de impotencia.

Miró a Elisabeth con ira contenida, y se fue de allí. Elisabeth lo seguía, turbada.

-Deja de seguirme.-Murmuró Will.

Elisabeth no dijo nada, pero siguió yendo detrás suyo. Parecía, que al lugar al que había ido, era un claro que había en el bosque, por así decirlo, una pradera.

-Perdón.-Dijo por fin Elisabeth -No te gusta lo que les he hecho ¿No? Si quieres dejaré de cazar, si tanto te molesta.

Will estaba oteando el horizonte, cerró los ojos y sonrió.

 

 

 

 

 

 

Dejar un comentario »

¡¡¡STOP!!!

SIENTO INFORMARTE DE QUE SE HA ACABADO EL TIEMPO PARA PRESENTAR TUS ESCRITOS DE EVALUACIÓN EN EL BLOG.

Dejar un comentario »

Letra De Canción

Esto es una letra de canción que me inventé hace unos días.

Cuando le miras a los ojos y dices un millón de cosas sin sentido, en ese momento te das cuenta que vives del latido de su corazón…

Segundo tras segundo, minuto tras minuto estas en mi mente porque te quiero y punto

Mi vida.. eres la persona de mis sueños, eres la magia que hace feliz a esta niña

Estremecerte ,susurrarte al oído, decirte que te quiero, donde vayas voy contigo

Quiero estar para siempre junto a ti, eres el aire que respiro por eso quiero vivir

Sentirte, abrazarte, besarte.. el resto de mi vida dedicarlo a amarte

En mi mente a cada instante, el recuerdo junto a ti. Saber que estoy contigo porque contigo soy feliz

Regalándote mi vida porque sin ti yo no soy nada. No digo mentiras. Te quiero y eres mi calma

Eres mi inspiración, eres mi vida, eres la persona que me ha llevado hasta arriba, a sentir el cielo, a tocar el universo; darte un beso ahora es lo que más deseo

Te quiero y no quiero que lo olvides; solo quiero que me quieras, ahora tú decides..

Te amo, me escuchas, me atiendes, me comprendes

Gracias ,cariño, por estar conmigo; gracias por quererme como te quiero yo

No hay sabio que me explique esa magia que Dios te dio

No te irás de mi mente, ni de mi corazón, un amor infinito es lo que siento yo

Eres mi fantasía convertida en realidad no te marches de mi vida

Tus caricias, tus abrazos, me he acostumbrado a ti, te quiero tanto que daría mi vida por ti

Es como un cuento y no quiero que se acabe nuestra propia historia, tu ya lo sabes

Poco por decir pero mucho por .tu y yo siempre hasta el fin..

Dos personas, una relación, dos personas felices una de ellas soy yo..

 

Bea Larramendi<>

Dejar un comentario »

Vigo es Vivaldi

¿Eres enamoradiza y romántica? Si tu respuesta es si, este libro te va ha encantar, pues narra la historia de dos jóvenes que se enamoran. Los protagonistas Borja y Paula son los mismos que los del libro “El diario de Paula”. Pero en esta ocasión es Borja el que cuenta lo que pasó y lo hace en forma de diario, no como en “El diario de Paula”, en el que Paula lo cuenta en forma de carta. Además “Vigo es Vivaldi” engancha muchísimo más que “El diario de Paula”.

Leyendo este libro se ve reflejada  nuestra vida en el colegio, y la actitud y reacciones de la gente de nuestro alrededor. Si te gustan las novelas románticas, esta puede llegar a ser la mejor que has leido, pero si no te gustan, ni lo intentes, podríais acabar odiandola !!!

images1.jpg

Nagore Baroja

Dejar un comentario »

Vigo es Vivaldi

Este año nos han mandado leer tres libros para la clase de lengua castellana: El bosque animado, Los diez negritos y El diario de Paula.

Este trimestre nos tocaba leer El diario de Paula. Es un libro entretenido pero también recomiendo leer Vigo es Vivaldi. Las personas que se hayan leído el diario de Paula que no pierdan la oportinidad de leerlo . La verdad es que me gustó mucho y fue muy entretenido.

Vigo es Vivaldi trata de un chico que cuenta como pasó su último curso con sus amigos en un instituto de Vigo. Para las personas que han leído El diario de Paula les resultará mas fácil si digo que el libro narra lo mismo que este pero contado desde el punto de vista del chico, que en el fondo siempre gusta más.

Espero que las personas que se lean este libro les guste al igual que me gustó a mí, e incluso más.

                                                                                                                                                                        Natalia Taibo Urquía

Dejar un comentario »